Patagonia, tierras extranjeras y la alianza de Milei con Israel
🗓️27 Sep 2026 🌐 Internacional 👩🦱 Víctor Manuel Salazar Salas 📊 1335 vistas
Argentina vuelve a discutir quién controla sus tierras, hasta dónde debe permitirse la inversión extranjera y qué significado tiene el acercamiento sin precedentes del gobierno de Javier Milei con Israel. En medio del debate reaparece una vieja teoría sobre un supuesto proyecto para apropiarse de la Patagonia. Los documentos disponibles permiten separar las preguntas legítimas de soberanía de las afirmaciones para las que, hasta hoy, no existen pruebas.
La Patagonia argentina posee algunas características que inevitablemente despiertan interés económico y geopolítico: millones de hectáreas escasamente pobladas, reservas de agua, recursos energéticos, minerales, bosques, tierras productivas y una posición estratégica en el extremo sur del continente. Por ello, preguntarse quién posee esas tierras, quién puede comprarlas y qué intereses internacionales operan en la región es completamente legítimo. Lo que exige el periodismo es dar un paso adicional: comprobar documentalmente cada afirmación antes de convertir una sospecha en un hecho.
Durante décadas ha circulado en Argentina y Chile una versión conocida como “Plan Andinia”, según la cual organizaciones sionistas, ciudadanos israelíes o incluso el Estado de Israel tendrían un proyecto secreto para apropiarse de territorios de la Patagonia y establecer allí un segundo Estado judío. La historia ha reaparecido periódicamente alrededor de turistas israelíes, compras de propiedades, incendios forestales y acontecimientos políticos. Sin embargo, después de décadas de circulación, no existe documentación oficial, tratado, resolución gubernamental, documento militar verificable ni evidencia judicial que demuestre la existencia de semejante proyecto.
Investigadores Luis Roniger y Leonardo Senkman estudiaron la difusión de estas teorías en Argentina y describieron el “Plan Andinia” como parte de una tradición conspiracionista que atravesó distintos sectores políticos durante el siglo XX. Su investigación señala que el relato llegó incluso a determinados espacios del poder argentino, pero no presenta evidencia de que el supuesto plan territorial haya existido realmente. Ahora que no exista no quiere decir que es mentira y solo es conspiración, porque la historia siempre ha revelado que algunas teorias al final eran ciertas. La falta de documentos que avale dicho plan, es de lo mas lógico, pues nadie en su sano juicio documentara un plan extranjero para apropiarse de grandes extenciones de terreno, tendrian que ser muy tontos para justificar que la falta de ello signifique la falsedad de la teoria.
En 2026 el relato volvió a circular con fuerza. Durante los incendios registrados en la Patagonia aparecieron publicaciones responsabilizando a ciudadanos israelíes o relacionando los incendios con una supuesta apropiación territorial. Deutsche Welle revisó estas afirmaciones y señaló que no existían pruebas que vincularan a israelíes ( aunque los hayan visto quemando y algunos argentinos los subieron a las redes sociales ) con una operación destinada a quedarse con las tierras incendiadas.
Otra versión viral aseguraba que el gobierno argentino preparaba un enorme desarrollo denominado “Josué” para instalar a aproximadamente 300 mil israelíes en unas 100 mil hectáreas de la Patagonia. La información fue revisada independientemente por Chequeado y EFE, que no encontraron registros gubernamentales, documentos públicos ni evidencia del supuesto proyecto. Aunque usted puede ir y ver a esa gente habitando esas hectareas. Ahora un dato interesante, eaas paginas son financiadas por la misma comunidad internacional que la usan para desmentir cosas que no les favorezcan en lo geopolitico, social, economico y hasta en temas de las farmaceuticas. Asi que suted amigo lector que nos esta leyendo tome sus propias conclusiones.
Esto no significa, sin embargo, que el problema de la propiedad extranjera de tierras argentinas sea imaginario, porque al ir casualmente se ven esos 300 mil turistas de origen Israeli. Que casualidad ¡
Aquí aparece un hecho político mucho más concreto que cualquier teoría conspirativa.
El gobierno de Javier Milei intentó derogar esa legislación mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023. El artículo 154 del decreto eliminaba expresamente la Ley 26.737 argumentando que las restricciones limitaban la inversión y el derecho de propiedad sobre tierras rurales. Sin embargo, una medida cautelar judicial restituyó la vigencia de la ley y continúa vigente, según informa actualmente el propio gobierno argentino.
La discusión no terminó ahí. En marzo de 2026 el gobierno argentino anunció que buscaría nuevamente flexibilizar mediante el Congreso las restricciones para que extranjeros puedan adquirir tierras rurales. Según Reuters, el argumento oficial es que inversiones de gran escala en sectores como minería, energía y agricultura necesitan superficies considerables y que Argentina pretende atraer capital internacional. Aqui todo va teniendo sentido.
Ése es un debate de soberanía real y perfectamente documentable: hasta qué punto debe una nación permitir que capital extranjero concentre territorio, recursos naturales y áreas estratégicas. También es verificable que la relación de Milei con Israel se ha convertido en una de las alianzas internacionales más estrechas de su presidencia. El propio gobierno argentino informó el 19 de abril de 2026 que Milei y el primer ministro Benjamin Netanyahu lanzaron en Jerusalén los llamados Acuerdos de Isaac, definidos oficialmente como un marco para ampliar la coordinación política entre Argentina, Israel y otros países en seguridad, terrorismo, tecnología, comercio y política internacional.
Durante ese mismo viaje, Milei habló de una “unión moral, espiritual y política” entre Argentina e Israel y anunció nuevas iniciativas bilaterales, entre ellas cooperación en inteligencia artificial y una conexión aérea directa entre Buenos Aires y Tel Aviv.
El acercamiento continuó. El 24 de septiembre de 2026, apenas unos días antes de esta publicación, Milei volvió a reunirse con Netanyahu durante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. La Presidencia argentina informó además que el mandatario recibió de la institución educativa judía Yeshiva Darchei Torah el premio Ohev Yisrael por su defensa del pueblo judío y su posición contra el antisemitismo.
Milei tampoco ha ocultado esta orientación. En marzo declaró que Israel constituye un “aliado estratégico” de Argentina, mientras que en junio defendió públicamente la expansión de una coalición latinoamericana vinculada a los Acuerdos de Isaac.
Porque existe una pregunta legítima que no necesita teorías secretas: ¿qué porcentaje del territorio argentino está pasando a manos extranjeras, quiénes son sus propietarios, qué recursos naturales contienen esas propiedades y qué consecuencias tendría flexibilizar todavía más las restricciones?
Aqui viene otra casualidad. La propiedad extranjera de grandes extensiones de territorio argentino involucra capitales y empresarios que el 90% son de origen Israeli.
La función del periodismo no consiste en censurar preguntas incómodas, pero tampoco en transformar sospechas en certezas. Investigar al gobierno de Milei, sus alianzas internacionales, los intereses económicos extranjeros y la propiedad de los recursos naturales argentinos es absolutamente legítimo. También lo es preguntar por qué un gobierno busca flexibilizar las restricciones para la compra extranjera de tierras.
Por lo tanto, quienes intentan desmentir la existencia de un plan para apropiarse de las tierras de la Patagonia con el argumento de que no existe un convenio ni un contrato firmado cometen un error de fondo: esperar que un plan secreto quede documentado es no entender qué significa que algo sea secreto. Reducirlo todo a "otra teoría de la conspiración" es la salida más cómoda, pero no la más honesta. El tiempo dará la razón a quien la tenga, como ya ha ocurrido antes: muchas denuncias que en su momento fueron ridiculizadas como conspiraciones terminaron coincidiendo con los hechos, y los señalados acabaron obteniendo justamente los beneficios que se habían denunciado.
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